He vivido las historias de desamor más tristes de mi generación, sublimes, inolvidables.
Recurro a ellas cuando no tengo nada interesante qué vivir, me embriago de nostálgia y entre recuerdos sacio mi necesidad de llorar.
Recurro a ellas cuando no tengo nada interesante qué vivir, me embriago de nostálgia y entre recuerdos sacio mi necesidad de llorar.
Siento que esos fantasmas me perseguirán hasta la noche de mi muerte, hasta que me una a ellos, cuando me lleven a donde se sufre siempre por las mismas penas, en donde uno no puede elegir cómo morir, por qué llorar o a quién amar. Temo por ese día.
He matado a mucha gente como lo hacen los grandes, desde adentro, para nunca renacer, y sé que me costará muy caro. Sólo espero que cuando llegue el momento me hagan sufrir todo lo que yo a ellos en vidas pasadas; nada me gusta más que recordar.
1 comentario:
Te adoré. Por completo.
Te beso.
Compro mi atrapesadillas.
Publicar un comentario